top of page

Deshidratación en la tercera edad: señales de alerta que debe conocer

  • Foto del escritor: SNI Seguro
    SNI Seguro
  • 25 feb
  • 2 Min. de lectura



La deshidratación es mucho más que “no haber tomado suficiente agua”. En las personas mayores, puede afectar el funcionamiento de órganos vitales, empeorar enfermedades crónicas y aumentar el riesgo de complicaciones graves si no se detecta y trata a tiempo.


 ¿Por qué los adultos mayores tienen más riesgo?

Al envejecer, el cuerpo cambia:

  • La sensación de sed se reduce, por lo que muchas veces no “se siente la necesidad” de beber, aunque el cuerpo ya lo necesite.

  • La capacidad de los riñones para conservar agua disminuye.

  • Enfermedades crónicas y algunos medicamentos pueden aumentar la pérdida de líquidos.


Esto hace que personas mayores dependientes o que viven solas sean especialmente vulnerables a perder más agua de la que ingieren.


 Señales que no debe ignorar

Los signos de deshidratación pueden ser físicos y cognitivos. Algunos de los más importantes son:


 Síntomas físicos

  • Boca seca o pegajosa.

  • Orina escasa o de color oscuro.

  • Piel menos elástica.

  • Debilidad, cansancio o calambres musculares.


 Cambios mentales o de comportamiento

  • Confusión o desorientación.

  • Dificultad para concentrarse.


Estos cambios pueden parecer “cosas de la edad”, pero muchas veces son señales de que el cuerpo está deshidratado.


 ¿Cómo se puede prevenir?

La buena noticia es que la mayoría de casos de deshidratación se pueden evitar con hábitos simples y atención continua.


Rutinas sencillas de hidratación

  • Ofrecer líquidos regularmente a lo largo del día, aunque no haya sed.

  • Beber agua en cada comida y al tomar medicación.

  • Incluir infusiones, caldos o zumos naturales, que además aportan sabor y variedad.


 Alimentación que ayuda

Frutas y verduras con alto contenido de agua (como melón, sandía, tomate o pepino) pueden complementar la hidratación y hacerla más apetecible.


 Entorno y hábitos saludables

Mantener espacios frescos, bien ventilados y evitar la exposición prolongada al sol son medidas que reducen la pérdida de líquidos.


Comentarios


bottom of page